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MITOLOGÍA AZTECA: Xochipilli no sólo es “el príncipe de las flores”, sino el sol naciente, el sol niño, el dios de la luz, de la vida, del juego, de la poesía y del arte; es, pues, ante todo, un dios solar. Patrón de los bailes, de los juegos y del amor, y la representación del verano”. Se le reconoce porque está adornado con flores y mariposas, o bien por el bastón con un corazón ensartado.

 

Dentro del encuadre mortuorio y violento, XICHIPILLI, quizá a primera vista, no posee ninguna relación, pues es lo opuesto a la muerte, el silencio, la decadencia y la tristeza. La transfiguración se origina porque el Dios de la Primavera en contexto colombiano, mostró su contraste a manera de grito desgarrador; a manera de mirada perpetua, profunda, sobre florecimientos que se marchitan en los campos de los cementerios de nuestra nación, danza en medio de fosas comunes y gente desaparecida, juega con la vida de los más indefensos o desprotegidos y tiene por belleza los cuerpos desmembrados y con ello la naturalización de la violencia.  

La apropiación, contextualización y reinterpretación del nombre sirve como excusa para hacer una antítesis ante éste mismo, entendido que al abordar el nombre, se pretende abordar el dolor inescrutable y la fragmentación de la estética originaria debido agentes antagónicos y que de echo, la única manera de hacer justicia ante el tiempo y nombrar lo innombrable es apelando a lo simbólico y al estereotipo. 

 

En unísono temático, la serie fotográfica XOCHIPILLI cargan la nostalgia del pasado y la brutalidad de la guerra, momentos relacionados con las recientes violencias sufridas por el país y de las cuales la fotografía, la escultura, el dibujo, la pintura, los archivos documentales y noticias  salvaguardan como prueba de lo ocurrido de manera silenciosa. 

 

 

 

A manera de síntesis; por medio de “XOCHIPILLI” también fue necesario escudarse en el amplio campo de la memoria sobre un movimiento que no es afectado por una mera necesidad de recordar, sino como un acto mecánico fuertemente mediatizado bajo códigos y atributos ligados al territorio. Por otro lado, es poetizar la violencia, hablar de su crueldad de una manera no literal, si no por medio de simbolismos fúnebres, que en este caso, es la ofrenda floral deposita en el cementerio para nuestros seres queridos. Así, “XOCHIPILLI”  es una ofrenda que hace de manera ceremonial para recordar a millones de hermanos Indígenas que padecieron y padecen las torturas de la violencia. 

AUTOR: Jesús E. Huertas Fernández

TÍTULO: XOCHIPILLI - SERIE FOTOGRÁFICA

Reinterpretación de esculturas estilo precolombino

Primer Movimiento: Fotografía personal a esculturas de cerámicas rotas (mutiladas) estilo precolombino. 

​Segundo Movimiento: Copia a esculturas basadas en registro fotográfico, en oasis verde floral recolectado en el cementerio central de Popayán realizada por el autor.

​Tercer Movimiento: Fotografía a escultura en oasis verde floral recolectado en el cementerio central de Popayán tallada por el autor.

​Cuarto Movimiento: fotografía a diferentes especies de ramos de flores ofrendados en el cementerio central de Popayán.

​Quinto Movimiento: Tratamiento digital.

DIMENSIONES: 80 cm alto X 80 cm de largo

Impresión: Papel algodón

2015

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