

ALBORADA
PRIMER MOMENTO: LA OSCURIDAD
Alborada es un movimiento metafórico, el cual aborda tres tiempos simultáneamente: La oscuridad, su transición y la luz; tiempos que me permiten abordar la esencia del ser humano entre líneas, repensar su historia y su relación con el tiempo presenté, sus claro oscuros y entender el sentido del acto creativo; pues por medio de la luz, la imagen debela sus misterios; opuestos e intermedios se tocan, conviven y son testigos los unos de los otros.
En una primera escala, la oscuridad aparece de manera simbólica, como el recuerdo de una noche tormentosa, que estudia y recrea una estética alrededor de la violencia de manera poética. Esta oscuridad con su sentido universal, aborda el duelo desde lo acontecido en suelo colombiano, con sus matices y agridulces, y reconstruye alrededor del cementerio, la imagen alegórica de la ausencia, entendiendo que este lugar es un espacio sagrado, que permite tejer y enterrar de manera simbólica el discurso silencioso de los desaparecidos por la las diversas violencias. Tal movimiento se toma para hacer un tratamiento casi quirúrgico, embalsamador, con las historias en contexto, sirviendo de puente para que a partir de la memoria se exorcice un contenido violento que ella misma emana, lleno de sombras y horrores.
El mausoleo aquí preste, se construye para quienes nunca pudieron decir adiós, murieron y mueren de manera cruel, o fría; y por ultimo acompañar el dolor a través de la imagen; pues como diría COFI ANNAN “Sin imágenes no hay comparación, sin imágenes no hay reacción política, las imágenes son las que hacen que un problema deje de serlo; permiten que una referencia abstracta se vuelva algo concreto, algo que tiene un rostro”. En consonancia a COFI ANNAN, el rostro oculto tras las tinieblas es iluminado para que testifique las crueldades humanas y recomponga los hilos de la memoria colectiva.
“Una imagen vale más que mil palabras”, así, las imágenes logradas durante este trabajo y que se expondrán en el presente espacio, están dedicadas a sintetizar y reinterpretar la historia de Colombia en el contexto de la guerra, con el fin hacer memoria, hacer un viraje dentro de la misma y comparar las épocas teniendo como punto de encuentro el cementerio, lugar que permite profundizar en la comunicación con el silencio y el dolor del otro.
Los estudios realizados se escudan de forma objetiva en el antes y después de los daños ocasionados por la guerra y por lo que inmediatamente el espíritu de la época pone en boga, dando apertura al discurso nacional y el hecho contundente de un país que sufre de forma general el cansancio de la guerra.
Cabe aclarar; es importante evocar al dolor, a la ausencia, permitir la confrontación para sanar viejas y nuevas heridas sin temor a quedar más herido. De este modo, el desarrollo y una postergada conclusión del trabajo es una innegable dedicatoria a la memoria del dolor y la ausencia, a la fragilidad de la vida, al perdón y la reconciliación que puede brindar la necesidad de promover una memoria activa que mire hacia tras, en busca de las lecciones del tiempo; y así, evitar de esta manera mediante el recuerdo insistente, la fatídica prolongación de actos absurdos que atenten contra la vida del ser humano.








